Primero nos mentimos a nosotros mismos e intentamos vidas que no se correspondían a nuestra profunda verdad. Luego, una vez realizada la profunda y perturbadora mirada interior, aprendemos a mentir con la mayor naturalidad a nuestros padres, familia y amigos, intentando ocultar la vergüenza de una verdad desaptada y condenada. Algunos montamos parapetos de amigas "novialmente potenciales" nos buscamos un par de amigas lesbianas que salgan con nosotros para tranquilizar la psique de nuestros padres, y en el peor de los casos le mentimos a aquel hombre q ardientemente amamos, pero al que nunca nos atrevimos a decir la verdad y nos buceamos los culos juntos, yo el de él, él el de ellas.
Y así siguen las mentiras; en el trabajo nadie puede enterarse, los vecinos, algunas amistades recién adquiridas, el proveedor, la cajera del mercado, la señora viuda de la esquina y a nosotros mismos, otra vez, al pretender que nadie se da cuenta, pasamos desapercibidos, y somos todos unos machos metiendo el paro bajo una máscara de retrosexuales.
¿Hasta dónde llega la mentira?
No busco con este artículo justificar las mentiras que he vivido o dicho, quizás lo escribo para ti JI, para que entiendas lo que te pasa y nos pasó, quizás a ti mi pelucho si llego a meter la patota de nuevo, pero es que la adrenalina de la ansiedad cuando fabricamos una mentira parece ya un vicio.
Por otro lado, queda por determinar si el mundo esta listo para nosotros y nuestra verdad.
Por ahi alguien osó decirme que la verdad libera, pero a muchos de nosotros nos ha condenado, incluso a muerte.