Pasé la mañana esperando que la lluvia amainara y lo único que logre fue acumular amargura como mierda acumulan las alcantarillas. Ya dos autobuses, un camión y varios conductores imprudentes o simplemente hijos de puta nos han mojado a la larga fila de usuarios del metrobus presos bajo un microscópico techito que por error del arquitecto, más que cubrir lo que hace es repartir el agua.
He dejado muchas cosas sin hacer por la lluvia. La universidad guinda peligrosamente a la orilla de un amenazante abandono. Y todo porque funciono con batería solar, porque dinero no hay.
Logre montarme y comienza la travesía. Bajar será aguado, llegaré mojado, con las medias enchumbadas, el suéter emparamado y el alma amarga por no decir húmeda.
Las fotos son tomadas con el teléfono y corresponden a mi aqui y mi ahora


