domingo, mayo 11, 2008

Muchacho No Es Gente - Seminario 1

Hasta este momento, quizás no había sido lo suficientemente consciente del uso y abuso implícito, que se encuentra tras esta frase tan divulgada y común, y que inevitablemente retumbaba con frecuencia en mi mente a largo de las lecturas. La duda más profunda es suscitada por la posible validez o no de esta frase. Por otro lado mi realidad circundante se vuelve a alterar ante el nuevo conocimiento que casi inmediatamente comienza a filtrar mi percepción.
El trabajo de Casas (1998) se esmera por presentarnos una perspectiva social e igualitaria de los derechos del niño, y aquí podemos caer en discusiones bizantinas acerca de cuántos niños caben en la cabecera de un artículo leguleyo. El gran debate que concluyo de esta primera lectura es la diferenciación de los infantes como algo separado o integrado al adulto.
Cuando algo no es parecido o se halla en desventaja frente al grupo dominante siempre tiende a ser discriminado, y algunas veces tratando de canalizar nuestro propio horror, disfrazamos esa conducta tras una máscara de bondad que esconde el afán diferenciador. Incluimos en el calendario oficial nuevas fechas festivas como el Día del Niño (al igual que el nuevo Día de la mujer) todas ellas formas que implican discriminación: Son tan distintos y especiales que requieren de un día especial para ser celebrados.
Y si se nos permite expresarnos a un nivel mucho más personal (lleno de prejuicios y opiniones personalísimas) es verdad. Son grupos distintos porque existen tanto la diferencia sexual como la etaria.
Un niño es un ser en formación y pretender de él un desarrollo y conocimientos propios de un adulto, raya en lo absurdo y puede resultar hasta hilarante, y prueba de ello es que buena parte de la comedia (Ej.: Chistes de pepito, Jaimito, etc.), radica en la presentación de figuras infantiles que de alguna manera asumen roles y conductas propias de un adulto plenamente consciente.
En este punto Casas (1998), desde mi particular punto de vista, no logra concluir cual es la diferencia y nos habla de la necesidad de que el niño conozca sus derechos y mi pregunta es: ¿derechos definidos, inculcados, regulados y enjuiciados por quienes? Y volvemos al urobórico cuento del huevo y la gallina.
Punto importante y que merece atención en la lectura de Casas (1998) y con la que abre Ajuriaguerra (1973), es el de la pertenencia del infante. Hace unos meses, montado por enésima vez en un vagón del metro, observaba a una madre adormilada con su niña de aproximadamente año y medio a lo sumo. La aburrida niña estaba parada entre las piernas de su madre distraída y se agachó a recoger un chicle masticado y medio pisado que pendía de la parte inferior del asiento. Cuando se disponía a llevárselo a la boca mi instinto pudo más y a la vez que le decía firmemente un firme "no", le arrancaba el caldo de bacterias de sus dedos. La niña sorprendida y asustada lloró y la madre medio despertó en su sopor y cuando trataba de explicarle lo que había pasado, en vez de agradecerme los millones en clínicas y antibióticos e incluso en urna y funeral que le había ahorrado, me mandó a "ocuparme de mis asuntos". Entonces entendí que en términos de crianza los niños pertenecen, en principio, a sus padres. Incluso estudios científicos de las conductas sociales/paternales de otras especies implican el estudio de la conducta del padre hacia el cachorro y de cómo algunas especies son capaces de adoptar a otros menores. Incluso nos parece asombroso que un tigre pudiese criar cochinos disfrazados de con pieles de rayas (http://www.snopes.com/photos/animals/tigerpig.asp).
Resulta complejo entender el punto en que un infante deja de ser responsabilidad personal para pasar a ser colectivo. Y es que las líneas que definen la infancia pueden ser todas demasiado borrosas. Cuando se deja de ser niño, cuándo se es responsabilidad del colectivo o de los padres, hasta que punto podemos exigir al infante madurez o lo podemos dejar ser niño, cuál es línea que lo define como ser en formación o ser formado, hasta que punto puede y debe ser libre o sujeto oprimido de la adultez, en qué medida la opinión de un niño es válida o no, cómo vamos a formar a los sujetos aptos para un desarrollo futuro social. Son demasiadas preguntas y podría pasar el resto de las páginas por venir sólo planteando dudas acerca de los límites de la infancia, pero entrar en este tipo de discusiones implica caer en aguas infectadas de prejuicios y tradiciones.
Encontramos entonces, un maravilloso y extenso tema de trabajo para los investigadores sociales. Pero es en la experiencia cotidiana donde logro entender de una vez y por todas la esencia de los textos. No es en la fotocopia ni en los libros, es en la parada del autobús rodeado de los muchachos que salen de clase de los liceos y de la madre que con un bebé en brazos intenta bandear el calor, sed, hambre y sueño que indefectiblemente están por conducir al llanto.
El papel de los niños en la sociedad no ha cambiado, quizás sus manifestaciones y los canales para dar vida al concepto sí, pero tras la desesperación de la madre por no incomodar, quizás el cansancio de los mil roles que debe desempeñar, el estrés, hasta el clima inestable, todos llevan a pedir al infante que asuma papeles y conductas que no le son propias. Son del adulto. ¿Dónde está escrito que para ser un buen niño debe soportar silente y estoico las incomodidades del mundo moderno?
Acabo de montar en el autobús y gracias a dios la tecnología me permite plasmar las ideas de inmediato. Comentaba con un amigo el tema de este ensayo y me recordó al cuadro de Velásquez "Las Meninas" donde aquellas infantas vestidas como adultos no lograban trasmitir la esencia de su infancia si no la expectativa de sus padres burgueses y vuelve la cotidianidad a recordarme los puntos comunes. Una madre y su niña de unos ocho o siete años acaban de montarse al autobús y la moderna infanta viste top y minifalda de jean en combinación y si la detallamos hasta brillo labial tiene puesto. Una mini adulta. Una menina contemporánea y a la que su madre exige conducta acorde: "siéntate derecha que andas mostrando todo, cierra las piernas, siéntate como una señorita, etc."


Evolución y darwinismo vs infancia.


El eterno dilema del hombre en su debatir entre ser animal superior o ultrasuperior sigue presente también en este tema. Nunca olvido que ante todo y muchas veces por encima de todo, somos animales descendientes de los primates y que como ellos, conservamos muchas costumbres y usos como el instinto de manada, la preferencia por los machos alfas, y seguro la supervivencia del más apto.
Sigo en el metrobús camino a caracas y una mujer embarazada sube y todos la miran condescendientes y varios ofrecen amablemente su asiento. La preferencia no es por ella, es por el bebé dentro de ella y recuerdo lo vivido en los ultrasonidos hace varios años cuando una de mis hermanas estaba embarazada. El peor temor de una madre es traer al mundo un niño discapacitado. ¿Por qué? Simplemente porque sus oportunidades de sobrevivir y de desarrollarse como ser humano pleno están limitadas. Si bien quizás no muera de inanición o asesinado como en tiempos antiguos sí puede estar condenado a una muerte social y la marginación, porque sólo los más aptos seguimos sobreviviendo. No conseguirá un buen empleo, difícilmente consiga un amor y reproducirse, no logrará la idealizada meta de la independencia adulta. No será un alfa, sino un épsilon de Huxley en un Mundo Feliz.
Concluir algo de un continuum no es posible, no puedo afirmar más que lo que mis prejuicios y mi crianza me han dado. Uno de ellos es que al igual que hemos cambiado paralelamente a las transformaciones en las formas de producción también hemos cambiado la percepción sobre nosotros mismos y por supuesto de los niños; pero sí afirmo, prejuiciado y prepotente, que es verdad, muchacho no es adulto y gracias a dios aun puede ser niño.

Referencias
Casas, F. (1998). Infancia: Perspectivas Psicosociales. Barcelona: Paidós.

Ajuariaguerra, J. (1973). Ciencias del Hombre, Cuaderno Nº1. Cap. I. el niño en la historia. Problemas psicológicos

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