Amanecí con una claridad diáfana acerca de lo que me pasa, pero sobretodo con la certeza de la causa de esta insoportable tristeza. Y es que soy adicto.
Tratando de mirar las cosas desde un alta y exógena perspectiva, el ultimo gran vicio será el amor.
Ya no bebo alcohol, dejé el cigarro y ya no bebo, fumo o inhalo nada que pueda dañar considerablemente ni mi hígado ni mis neuronas. Me quedan los carbohidratos, el cafe mañanero pero creo q sobre todo, me queda la adicción al amor.
Este cuento de la soledad se ha vuelto una obsesión mal sana que me aleja de mi centro. Cientos de hombres, contactos de messenger, horas de chat y mensajitos de texto, sólo han contribuido a acelerar el motor que tiene paralizado a mi corazón pegado a las paredes de una cámara centrífuga sin poder ya ni mover brazos y piernas, ni palpitar.
El principal problema radica en que esa centrífuga, igual que una montaña rusa o aquella "bailarina" mecánica de los parques de diversiones, excita mis neurotrasmisores y creo q mis neuronas del amor han dejado de vivir o funcionar sin ellos.
Ayer, y en particular anoche, tuve algo muy conocido, algo a lo que ya he estado familiarizado y era más que tristeza una crisis de ansiedad ocasionada por la abstinencia.
Espero poder aguantar lo suficiente como para liberarme de este mal vicio del amor. Aprender a andar sólo, no mecesitar al otro, amarme a mi mismo y dejar de buscar en cada mal polvo un mendrugo de cariño.
Nací sólo y creo que mi madre tenía razón al decir que esta mariconada de vida condena a la soledad.
Necesito este tiempo de soledad y masturbación para parar esta carrera por el sexo. No me siento ni feliz ni satisfecho y cada acostada me deja más vacío y con ganas de más. Cada pase de amor me lleva al otro y estoy llegando al punto del periquero mayor que ya no sabe vivir si no es con un pitillo enterrado hasta la base del cráneo.
Justo ahorita un osito precioso se montó al autobús ummm y ahora a mirar pa otro lado, aprender a ni verlo, a huirle... A encerrarme en mi burbuja, a no ver para los lados, a concentrarme en mi trabajo, y sobretodo a llegar a mi solitaria jaula de oro morillezca y ser feliz. O por lo menos tener paz.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario