Recientemente anduve por el Parque del Este y en el Jardín Xerófito descubrí estas pencas que al crecer quedan marcadas por la presión ejercida por sus antecesoras, creando originales patrones que no le permiten olvidar quien es y de donde viene.
Hoy voy a balbucear algunas ideas con respecto a lo que ocurre al momento de salir del closet. Ya en la anterior entrega hablamos de lo difícil que resulta darse cuenta que uno no es ni lo socialmente aceptado ni lo que nuestros queridos padres esperaban de nosotros. Que se olviden de los nietos, porque la ciencia no ha avanzado lo suficiente; y que no ahorren para la boda y me den los reales para irme de turismo sexual a Alemania, Praga o Estocolmo, a ver si allá, en los países civilizados donde sí hay legalidad en las uniones del mismo sexo, cumplo con el sueño de casarme y formalizar mi vida emocional.
Pero mientras, ¿cómo se puede ser homosexual en un país tercermundista y tropical dónde al llegar a los treinta y no tener por lo menos un divorcio, una amante y tres pensiones alimentarias, la gente ya comienza a sospechar?
En nuestros cálidos países ya se practica la tolerancia desde su misma fundación, por más que intentaron meternos en la cabeza que los negros eran esclavos y los indios no eran siquiera humanos, nos mezclamos unos con otros haciendo de nuestros genes un hervido de cruza’o de gallina con cabeza de cochino y rabo de res, creando una raza tan bella que resucita un muerto.
Volviendo al punto del closet, hay algo tan cierto como que el Guaire* aun corre; Marico (y me perdonan la expresión) puede ser cualquiera, pero ni de vaina un hijo, sobrino, o ahijado de uno…
Sólo les recuerdo a los lectores que después de Adán no han surgido más personas del barro. TODOS SOMOS HIJOS DE ALGUIEN.
Hay tres formas de salir del closet: Por voluntad propia, Por Causas Naturales o Por Accidente.
Por voluntad propia solo ocurre en las series de tv y en algunos casos aislados de reencarnaciones del Rey Arturo o de Ricardo Corazón de León, que tienen unas bolas, digo, un valor tan grande, que salen del closet por el mero hecho de fastidiarle la vida a los demás y luchar por su derecho a ser felices, son también aquellos que inocultablemente ejercen su mariconeidad entre pieles, plumas, lentejuelas y Lycra.
Por causas naturales es una de las formas más comunes de salir del closet. El tiempo pasa, la cosa se pone sospechosa, no hay novias, no hay culos ni tetas en las paredes, no hay pornografía escondida debajo de la cama (bueno, sí hay, pero de otro género y mejor escondida), no hay juegos de béisbol, ni karate, baila sabroso, escribe bonito y aprendió a cocinar incluso mejor que su mamá, y cuando ve la lucha libre se pone un cojín entre la piernas como tratando de disimular algo (¿una erección quizas?).
De repente aparece un amiguito que frecuenta la casa, que se queda a dormir, aparecen los afiches de las primeras mujeres: los más fashion ponen a Beyoncé o Kylie Minogue, los más alternativos a Björk, los chapados a la antigua a Judy Garland, Liza Minelli y Barbra Streisand; mientras, en el equipo de sonido suena un cd mezcladito de Madonna con Cher y los Pet Shop Boys o algún DJ de moda que publicó su mezcla en vivo en el Love Parade de Berlin en el verano pasado.
Algunas madres, muy pocas la verdad, creen que el muchacho es sensible o está atravesando una "etapa", el otro 99% saben que tienen un “posible” marico en la casa y preparan todo para la gran salida… La presión aumenta y cual olla de presión con la goma vencida, el gay explota empatucando a toda la familia con su noticia: “Soy Gay ¿y?”, al principio la revelación quema y deja cicatrices, pero luego no queda más que ser familia, limpiar la cocina, tratar las heridas y seguir viviendo.
Por Accidente es la salida MENOS RECOMENDABLE DE TODAS, es muy dolorosa e implica cierta imprudencia de todos los involucrados: de los gays por hacer lo que no se hace en casa de los padres y de los padres por no tocar la puerta, llamar por teléfono, o mandar un mensajito de texto avisando que van llegando. ¿A quién se le ocurre llegar de sorpresa a su casa y más cuando ya sospecha algo? Madre, Padre, Compadre y Comadre que lee esto, si no quiere saber, sea precavido, que una llamada de celular cuesta 740 Bs. el minuto, y la arrechera de ver a su hijo ensartado por el amiguito, no tiene precio…
Salí del closet hace nueve años (diez el próximo mayo, no recuerdo bien el día), y aun hoy a mi madre le cuesta decir gay, prefiere decir marico, y mi padre tiene pendiente una conversación con su novia para ponerla “up-to-date” acerca de mi status de open gay (prometí no decir nada y darle su tiempo, aunque ella de gafa no tiene nada), ambos tienen muy buenas relaciones con mi actual pareja, incluso voy con él a fiestas familiares y excursiones a la playa (¿Qué tal?) pero llegar a este punto implicó muchos sacrificios, llantos, discusiones, reconciliaciones, puertas rotas, sillas voladoras, terapistas y una nueva actitud ante la vida de todos los implicados.
Fuera del closet el aire es más puro, no huele a naftalina ni a moho y no hay fantasmas recordándonos nuestra condena, pero cuidado con la forma en que se sale no vaya a ser que en el proceso alguien salga herido de gravedad, porque no hay vuelta atrás, y como le decía a un comentador del anterior post “…cuando la verdad es muy grande hay que meterla con vaselina, o lubricante a base de risas para evitar que el condón que nos protege de contagiarnos del Virus de Realidad Humana se reviente”.
*Guaire: Río/Cloaca, emblemático de Caracas y que la atraviesa longitudinalmente dividiendo la ciudad en norte y sur.
2 comentarios:
Amigo Gerardo el Ping es un recurso que solamente debe ser utilizado al postear, así la gente sabe que has puesto algo nuevo en el blog.
Gracias por hacer buena utilización de este valioso recurso.
¡Gracias por compartirlo! Muy bien escrito tu post.
Supervivi
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