sábado, octubre 01, 2005

Piedras, Papel y Tijera

Hoy dicté uno de mis talleres más asertivos de la temporada: Las Runas Vikingas. En el cada quien crea su propio oráculo, ya sean en piedras o cartón para lo que emplean, marcadores indelebles, piedra, papel y tijeras.
Desde hace unos años y en búsqueda de respuestas a todo mi proceso, me tropecé de frente, y casi tan intensamente cual accidente frontal a 120 km/h en la autopista de oriente, con una faceta oracular de mi vida que reconozco fascinante y misteriosa.
Fue mi segunda salida del closet (ya esta entradera y salidera del armario es rutina en mi vida). En una primera oportunidad comencé por comprar un juego rudimentario en cartón barato de unas runas con unos mensajitos crípticos que poco me decían de mi futuro y mucho de mi atormentada mente. Ellas me llevaron a profundizar en el estudio de los vikingos y de sus herramientas de comunicación con ese rico panteón mitológico, y me ayudaron a encontrar la fuerza vikinga para enfrentar al invierno oscuro, frío y nórdico de mi propia existencia. Pasar de allí al tarot pareció tan natural como pasar de la primaria al bachillerato. Los arcanos se abrieron como una herramienta poderosa para correr el misterioso velo que cubre el futuro propio y de los otros, pero no me prepararon lo suficiente para lo que venía. Tratando de profundar en el tarot paré en astrología, estudié con astrólogos reconocidos y textos totalmente inentendibles para el humano promedio en los que venus y martes de aman y odian, mientras plutón te transforma y saturno te jode la vida en un océano de confusiones neptunianas.
¿Y todo esto para qué? Pues la respuesta la hallé en el centro de estudios junguianos y sumergido hasta la nariz en el inconsciente colectivo, donde pululan como corronchos los arquetipos, descubrí que el tarot y las runas no solo adivinan, sino que viven en cada uno, y las viven cada uno.
Estoy fascinado con mi nueva etapa de profesor de runas y tarot. Me siento pleno tocando, moldeando y abriendo la mente de mis mujeres (el 90% son del sexo femenino y del otro 10% conservo mis dudas de la mitad). Pero lo más importante, y enriquecedor es que cada vez que dicto un curso siento que mi mente se abre a nueva información, descubro nuevas facetas de los oráculos y de mi propia vida. Estoy siendo quizás egocéntrico, quizás solo hablo por hablar, pero cada día me siento más brujo y quizás algún día, sea tan famoso como Walter Mercado, Pero sin las batolas ni la mariconeria, por que brujo, sí; marico, sí: pero loca pseudo draga y falsa psíquica JAMÁS.

Seguiremos creciendo…

P.D.: una cosa es la diversas de criterios y opiniones, y otra la marginalización prostituida y vulgarizante de las salas de chat... quedé con la espinita.

2 comentarios:

TecBear dijo...

Deja los escrúpulos y regálate :) jejeje.

Arianna dijo...

Hola

es extraño, a mí no se me ha abierto la posibilidad de utilizar el tarot tan fácil después de iniciarme con las runas. Tal vez sea sólo cuestión de tiempo.
Saludos