A las 5:30 AM prendió el televisor en globovisión y la noticia que me despierta es la de que Chávez ha mandado a retirar la embajada de Venezuela en Bogotá y a enviar tropas a la frontera con Colombia. Quedé helado frente al televisor: los 15º me helaron por fuera y semejante exabrupto diplomático por dentro. Es tan absurda la situación que aun pienso que lo visto fue una extensión de una terrible pesadilla generada por el estrés político. pero no, después del baño sigue la misma noticia y comienza mi mente a volar. Lo primero que llega a mi mente es la imagen de mis amigos importadores de ropa colombiana e inmediatamente me traslado al Palacio del Blummer y la siempreterna Leonisa que ha sido marca obligada de ropa interior femenina entre las venezolanas; desde la mas paupérrima hasta la mas encopetada alguna vez tuvo o tiene una Leonisa en su closet.
Pasta de diente, jabones de tocador, desodorantes, afeitadoras, y otra infinidad de productos de higiene y belleza personal también provienen de Colombia, amen de los condones y lubricantes íntimos que reposan en mi mesa de noche.
En fin, el plan de afearnos que tiene Chávez implantado y en movimiento desde que se volvió revolucionario comunista, nos esta llevando poco a poco a tener que usar pantaletas de rayón nacionales y jabón azul para bañarnos, sé que parecerá exagerado, pero en las guerras y sobre todo en las preguerras no hay tal cosa como pleno abastecimiento y menos cuando lo hacemos con un país hermanos al que hemos cedido los derechos casi plenipotenciarios sobre el cuidado de nuestra belleza.
Acabo de salir del cine de ver la hermosa Atonement (es recomendable verla lo antes posible) y más allá de la exquisitez estética o la magnificencia del guión, además de buenas actuaciones e ingeniosa banda sonora, la ubicación histórica en plena Segunda Guerra Mundial, no me deja más que pensar en todas las vidas (no quiero contar el lacrimosísimo final), perdidas en un conflicto llevado a cabo por un hombre como tú y como yo, que simplemente descubrió que por gusto, ocio o genuina locura megalomaniaca podía sacrificar a todo un pueblo por la gloria de la revolución misma... Perdón, era la gloria de la nación alemana.
Y pregunto, que necesidad tenemos los venezolanos, después de mas de 100 años de neutralidad y paz bélica de entrar en conflicto con un país tan querido y tan igual a nosotros. Los resentimientos, los odios, los menosprecios por el pueblo colombiano y sus emigrantes que huían del horror de los secuestros y los asesinatos de la guerrilla quedaron en el pasado y se mezclaron con nosotros trayendo unidad y amor entre nosotros; ir a Colombia de compras o tener amigos hijos de colombianos es algo absolutamente normal entre nosotros.
Vamos entonces a pelear contra quiénes ¿Contra la mamá de mi ex? ¿La señora del kiosco de la esquina? ¿El director para Latinoamérica de alguna empresa transandina, que aparte de bello, muy educado y con un acentico que ummm?
Siempre fui hombre de paz y he abogado por la paz desde que tengo uso de consciencia y no pienso dejar que ningún delirio proFARC lleve nuestros jovenes a dejar la vida en ninguna frontera.
Este tema deja mucha tela que cortar, desde una revisión concienzuda de si el general barrigón esta en condiciones de liderar una tropa, no para repartir pollos sino plomo y si las madres de nuestro pueblo estarán dispuestas a aupar a sus hijos recién salidos de la adolescencia a matar a su primos lejanos, al sobrino de su comadre o al pariente lejano de la vecina que aun está en Colombia y le toco lidiar con este loco que anda buscando pleito donde no se le ha llamado.
Ahora queda esperar a ver que pasa, hay que ver si entre las tropas hay suficiente ceguera como para iniciar un conflicto armado que no nos pertenece como pueblo, y me debato entre dos emociones opuestas ante la posibilidad de que en verdad pase lo peor que siempre puede pasar... Absolutamente nada.
1 comentario:
Totalmente de acuerdo contigo, esto no es más que otra muestra del "diferente" estado mental del señor que lidera el país. Es fiel reflejo de los locos que lo pusieron en el poder.
M ed averguenza ajena ese señor, que maneja las relaciones internacionales como cualquier bravucon de barrio.
EN cuanto a tonement, coincido perfectamente contigo. Segúm mis gustos era la mejor película de la temporada, llena de tantas cosas. No sé a qué te refieres con el lagrimeo final, porque desde casi el principio estuve lagrimeando jajajajajaja
saludos desde acá.
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