lunes, abril 18, 2016

Bye Bye Dilma, Bye Bye

Por fin alcanzaron el poder. Décadas de lucha y discursos populistas los pusieron donde querían estar para hacer el cambio más importante en la historia de la humanidad y... fracasaron. 

¡¿Pero qué pasó?!

Lo primero es la desconexión con el pueblo. ¿Se acuerdan cuándo estos tipos andaban en autobús? ¿Y cuándo caminaban por los mercados populares haciendo campaña? ¿O cuándo eran vecinos de alguien conocido y vivían en un apartamento chiquitico en una urbanización clase media a media-baja? De ellos no queda nada. Ahora viven en urbanizaciones exclusivas con choferes, carros blindados, relojes de oro, escoltas, trajes de Chanel para las esposas, Zegna para los caballeros. Se desconectaron del pueblo y ya no pasan hambre, ya no viven humildemente, se les olvidó la porquería que es el transporte público y la miseria de la cotidianidad del ciudadano de a pie, quizás por esa maravillosa herramienta de supervivencia humana que nos hace olvidar lo malo del pasado.

Lucha contra la corrupción fallida. Quizás la principal razón por la que la izquierda gana en el continente. Nuestros países estaban hartos de ser los más corruptos del planeta y esto no mejoró. PERO PARA NADA. Incluso podría decirse que empeoró. Escándalos como el de Carlos Andrés Pérez en Venezuela allá por los 90’s se ven una vez más en el caso de Dilma. Es como cuando Hollywood hace un remake de una película vieja. Detalles más, detalles menos, el guion es el mismo. La corrupción en nuestros países son la principal molestia y como una hydra cortamos una cabeza de gobierno y aparecen dos cabezas más corruptas. Creo firmemente que la importación de modelos legales nos arruinó la vida a los latinos y que nos urge revisar nuestros sistemas legales y comerciales para que se adapten a nuestra latinidad. Incluso a nuestro clima. A quien se le ocurre vestir de flux y corbata a 35° a la sombra y pretender reducir el consumo eléctrico…

La promesa de independencia económica falló. Catastrófica y rotundamente. ¡Hablamos pestes de los gringos! del dominio que tienen sobre nuestra economía, de como esos dólares son la espada de Damocles de nuestro pueblo, blah blah blah. Somos, como continentes, aún más dependientes de ellos con esta izquierda. En Venezuela la destrucción sistemática de lo poco que se producía aquí nos hace dependientes de todos los que nos rodean. En Colombia no pueden solos contra su problema de los narcos y acuden a la DEA para poder consolidar (¿la lucha contra?) el narcotráfico. Mencione un producto del continente en el área tecnológica que pueda competir con Sony, Samsung o Apple. ¿Qué científico latinoamericano en un laboratorio latinoamericano ha desarrollado algo latinoamericano que haya cambiado el mundo? Somos más dependientes que nunca en el consumo y desarrollo de tecnología.

Eliminación de los ricos. Ciertamente eliminaron a los ricos y a la oligarquía para instaurar a una neoburguesía que es más o menos lo mismo, pero sin los abolengos y definitivamente sin el buen gusto, ni el orgullo, solo con los reales y el poder. Ojo y la eliminación es muy relativa, solo la desplazamos a nuevas latitudes o con nuevos testaferros. Los que genuinamente huyeron de la izquierda dejaron un vacío que nadie ha sabido llenar, sobre todo en el que ya era un deficiente y mocho aparato productivo.

Mejora de la calidad de vida de los pobres. ¿Cuál mejora? He leído como gran argumento de los roussefistas que Dilma y Lula sacaron a 50 millones de brasileños de la pobreza… y yo sigo viendo las favelas en las fotos… No se ha eliminado la pobreza, lo que sí se ha eliminado es a la clase media, porque los ricos ya nos queda claro que siguen ahí, con caras nuevas, pero ahí. Nosotros, la clase media, que estudiaba y con el producto de su trabajo se compraba un carro, un apartamento, y viajaba. Nosotros que podíamos vivir al margen de la corrupción y la ilegalidad y llevar una vida decente y aun así comer tranquilos lo que quisiéramos o pasear a donde nos diera la gana. Aquellos que con deseos de superación y fuerza de voluntad podíamos superar a nuestros padres y mejorar nuestra calidad de vida. A los que podíamos planificar a futuro una vida decente y honesta. Nos exterminaron. 
La izquierda ha efectuado una clase-media-cidio. Quizás porque al venir de sectores menos privilegiados pero cercanos a la clase media éramos el blanco más cercano y fácil. Este proceso de aplanamiento social hacia abajo, en el que al que trabaja 8 horas diarias 6 días a la semana se le obliga a mendigar una bolsa de comida o a hacer una cola de dos horas para un tubo de pasta de dientes, no es un sistema justo en el que se recompensen los valores tradicionales del trabajo arduo, la honestidad, el respeto del prójimo ni nada de eso. Nos acorralan a vivir al margen de la legalidad traficando latas de leche infantil como si fuera cocaína o café como si fuera crack.

Marx (Sí, Marx, el mismo que escribió el capital, el librito ese que por lo visto la izquierda no se ha leído bien) insistía en el valor del trabajo como capital. El hombre lo único que de verdad tiene en esta vida es su capacidad para producir, para formar parte del aparato productivo con sus talentos y habilidades. El día que le quitamos valor a nuestro trabajo, nos lo quitan todo, nuestra dignidad y nuestra humanidad. Ya comenzamos a linchar ladrones como si fuéramos manadas de carroñeros enfurecidos. Parecemos zamuros batallando por un paquete de toallas sanitarias. No nos bañamos todos los días porque no hay agua, ni productos de aseo personal. Nos están reduciendo a nuestros instintos más básicos.


Para mí, la lucha ya deja de ser por el respaldo de un sistema u otro, es por simple rescate de mi humanidad. 

jueves, octubre 11, 2012

Vivir en la oscuridad

Nada que crezca lejos del alcance de la luz está destinado a crecer en armonía. En el centro de la oscuridad se vanaglorian los odios, se alimentan los miedos y engorda feliz la infelicidad.


Vivir en el closet es como el árbol que crece en el sitio equivocado y que tiene dos opciones, replantarse o morir. Un árbol dentro de un closet crece con las hojas de las ideas pálidas, las ramas para abrazar deformes, y las raíces para aferrarse al miedo profundas y gruesas desplazando la tierra con raicillas hambrientas y enmarañadas por el reducido espacio con que cuentan para crecer y que tarde o temprano terminarán rompiendo todo a su alrededor, la acera, la pared, las puertas del closet, las relaciones familiares, la felicidad, el amor.

Cuando un árbol nace en un sitio equivocado, procuramos desenterrarlo, algunas raíces que insisten en aferrarse a personas y miedos deberán cortarse con dolor y la savia brotará a borbotones hasta que se solidifique en un ámbar sanador.
Por un tiempo este árbol sin tierra ni suelo se puede sentir desvalido, estará sensible a todo lo que pase en el aire, sus raíces ávidas de apego no tendrán de donde nutrirse y se marchitará cada vez más rápido a menos que entre todos los que habitamos en la luz lo enterremos de nuevo.
Pero esta nueva tierra tiene que ser amplia, abierta y a la luz, donde sus hojas puedan hacer la fotosíntesis de las ideas, sus ramas puedan expandirse hasta lograr tocar al árbol de al lado y sus raíces puedan expandirse sanas en una tierra fértil y aferrarse a un suelo que lo nutra y le de la fuerza para enfrentar a las tormentas y los ojos de odio de los leñadores que aferrados a su fé creen que destruyendo la obra de Dios@ hacen la obra de Dios@.
Cada día me sale una hoja verdecita y brillante nueva y lista a absorber la luz de nuevas ideas, una rama nueva logra tocar a otro árbol y poliniza mi vida familiar, y el bosque que me rodea crece lento pero sano y firme ante la ventisca. Y mis raíces aunque aún tímidas y a veces lentas, no dejan de aferrarse a esta nueva vida que sí logra nutrirme y darme lo que necesito para que por mí fluya la savia de la felicidad.
Lamentablemente cada día podemos ver como miles de árboles no logran soltar sus raíces para buscar nuevos terrenos, los activistas dispuestos a dar pico y pala para ayudar a los otros son cada día más, pero siguen siendo insuficientes, y mientras, seguimos viendo noticias de hermosos árboles jóvenes que en vez de crecer y dar frutos, se marchitan y mueren, porque del odio y la intolerancia nadie se puede nutrir.
Nada dentro del closet crece, bueno, sí, los hongos y las polillas que devoran y destruyen todo lo que está dentro.
Salir del Closet es desarraigarse. Es cortar las raíces que te impiden salir del pozo oscuro que se nutre de tus emociones más negativas. Nadie dice que sea fácil o indoloro y con cada día que pasa es más difícil.
Salir del closet es mucho más que decir al mundo que eres gay o lesbiana o bisexual o transexual o lo que sea que el universo ha decidido para tí como tu vida.
Salir del closet es asumir con orgullo, enteresa y aceptación la misión que hemos venido a cumplir en esta tierra: Amar al prójimo en las condiciones más amplias posibles, irradiando luz a esos rincones oscuros, donde las pesadillas hacen sus orgías.
Salir del closet es amarte a tí mismo a pesar de que muchos digan lo contrario, es amar al otro a pesar de que algunos te miren torcido y es amar a todos aceptando que hay que luchar para alcanzar las cosas más hermosas de la vida.

sábado, julio 12, 2008

mero macho

Estoy resuelto a convertirme en un venezolano de mierda más. ¿Coño a quién carajos se le ocurrió en no sé que siglo esta maldición sexista llamada caballerosidad?
Tengo fiebre desde hace dos días, estoy camino al trabajo sostenido por atameles de 600 mg y todavía la vieja bruja esa se me para justo al lado esperando que le ceda el puesto en el autobús. Pues lo siento, no pienso pararme a darle nada, el problema es como hacerle entender a la viejita que también estoy jodido, ¿cómo me guindo un cartel diciendo que me siento mal?
La liberación sexual de la segunda mitad del siglo pasado nos jodió la vida a los hombres, ellas pretendieron quedarse con todo, con los espacios propios del hombre, más todos los derechos y preferencias que la caballerosidad, te quito el asiento, te quito el paso en la calle y también el puesto de trabajo, los buenos sueldos y el poder.
Hoy estoy bravo con el mundo porque se volvió inhóspito para aquellos q cargamos los genitales por fuera. O por lo menos para los más mayorcitos porque no he visto al primer veinteañero entregar su puesto. Tienen una habilidad pasmosa para hacerse los dormidos ante la miseria humana y las viejitas mendigantes de comodidad. Será por eso que ellas recurren a nosotros, los que tenemos cara de buena gente. Por eso me haré también el pendejo, me convertiré en receptor pasivo de sus malas vibras y el problema está en que la consciencia no me deja.
Trato de hacerme el guevón enterrando la cabeza en el celu mientras escribo este blog y la mirada suspirante de aquella señora cincuentona me atosiga.
No me resigno a pasar el tiempo que me queda de vida, sin carro, parado, guindando de un tubo.
Si les digo algo a todas las "señoras" del mundo y sus jóvenes cogéneres, las cosas están cambiando y la ciudad cada día es menos condescendiente con los débiles de cuerpo y/o espíritu. Un metro desbordado de almas, donde ni un alma incorpórea tiene espacio, donde la respiración se hace dificultosa, no es lugar para los débiles.
Me aterroriza pensar que algún día llegaré a viejo andando en este metro, en esta ciudad y terminar como aquel viejito de hace dos meses en el andén de chacaito: inconsciente, arrojado en el andén, sangrando y pisado por las masas de gente que en medio del desespero no lograron esquivarlo.
Lo siento mucho doñita, pero mis várices también joden.
Una muchacha comenta: "ya no hay caballeros" y yo respondo: "yo no veo damas... Estamos iguales". Si quieren caballeros como los de antes, entonces requerimos de damas como las de antes. Dejen el metro pa' los machos que trabajamos y dejen de competir en igualdad, porque si todos tenemos derecho a ganar, entonces también tenemos el mismo deber de perder.

viernes, julio 11, 2008

Me llamo Gerardo y soy adicto al amor

Amanecí con una claridad diáfana acerca de lo que me pasa, pero sobretodo con la certeza de la causa de esta insoportable tristeza. Y es que soy adicto.
Tratando de mirar las cosas desde un alta y exógena perspectiva, el ultimo gran vicio será el amor.
Ya no bebo alcohol, dejé el cigarro y ya no bebo, fumo o inhalo nada que pueda dañar considerablemente ni mi hígado ni mis neuronas. Me quedan los carbohidratos, el cafe mañanero pero creo q sobre todo, me queda la adicción al amor.
Este cuento de la soledad se ha vuelto una obsesión mal sana que me aleja de mi centro. Cientos de hombres, contactos de messenger, horas de chat y mensajitos de texto, sólo han contribuido a acelerar el motor que tiene paralizado a mi corazón pegado a las paredes de una cámara centrífuga sin poder ya ni mover brazos y piernas, ni palpitar.
El principal problema radica en que esa centrífuga, igual que una montaña rusa o aquella "bailarina" mecánica de los parques de diversiones, excita mis neurotrasmisores y creo q mis neuronas del amor han dejado de vivir o funcionar sin ellos.
Ayer, y en particular anoche, tuve algo muy conocido, algo a lo que ya he estado familiarizado y era más que tristeza una crisis de ansiedad ocasionada por la abstinencia.
Espero poder aguantar lo suficiente como para liberarme de este mal vicio del amor. Aprender a andar sólo, no mecesitar al otro, amarme a mi mismo y dejar de buscar en cada mal polvo un mendrugo de cariño.
Nací sólo y creo que mi madre tenía razón al decir que esta mariconada de vida condena a la soledad.
Necesito este tiempo de soledad y masturbación para parar esta carrera por el sexo. No me siento ni feliz ni satisfecho y cada acostada me deja más vacío y con ganas de más. Cada pase de amor me lleva al otro y estoy llegando al punto del periquero mayor que ya no sabe vivir si no es con un pitillo enterrado hasta la base del cráneo.
Justo ahorita un osito precioso se montó al autobús ummm y ahora a mirar pa otro lado, aprender a ni verlo, a huirle... A encerrarme en mi burbuja, a no ver para los lados, a concentrarme en mi trabajo, y sobretodo a llegar a mi solitaria jaula de oro morillezca y ser feliz. O por lo menos tener paz.

miércoles, julio 09, 2008

Estoy triste... Una vez más

Tengo ganas de llorar y a la final nada. Ya me sequé. Tengo la represa
construida, el alma sedienta de llanto, de drama, de desahogo, pero
estoy seco. Ni una gota que sacie la necesidad de drenar esta
tristeza. Quizás me acostumbré a esta perenne tristeza sobre mi. A
estar tan cerca de ella que ni la extraño, ni la siento, sólo sé que
está.
No es el trabajo, ni la soledad, mucho menos el desamor o los
embarques, sino la falta de tiempo para el ocio, la falta de compañía,
el odio gratis y la falta de seriedad de la gente.
Sé que saldré(mos) adelante. Las bajas previas y posteriores a las
altas, este bendito fluir. Si el universo es easencialmente energía y
esta se disipa en ondas, entonces vivir no es mas que fluir en ondas
desde el momento en que impactamos la superficie del planeta como una
piedra que cae sobre el agua, hasta que ya no nos queda fuerza para
hacer olas en la orilla del nirvana.
Disculpen (y aun no sé por qué las pido) si este post no los alegra,
pero aun busco una excusa para mantener este ritmo de vida.

domingo, mayo 11, 2008

Muchacho No Es Gente - Seminario 1

Hasta este momento, quizás no había sido lo suficientemente consciente del uso y abuso implícito, que se encuentra tras esta frase tan divulgada y común, y que inevitablemente retumbaba con frecuencia en mi mente a largo de las lecturas. La duda más profunda es suscitada por la posible validez o no de esta frase. Por otro lado mi realidad circundante se vuelve a alterar ante el nuevo conocimiento que casi inmediatamente comienza a filtrar mi percepción.
El trabajo de Casas (1998) se esmera por presentarnos una perspectiva social e igualitaria de los derechos del niño, y aquí podemos caer en discusiones bizantinas acerca de cuántos niños caben en la cabecera de un artículo leguleyo. El gran debate que concluyo de esta primera lectura es la diferenciación de los infantes como algo separado o integrado al adulto.
Cuando algo no es parecido o se halla en desventaja frente al grupo dominante siempre tiende a ser discriminado, y algunas veces tratando de canalizar nuestro propio horror, disfrazamos esa conducta tras una máscara de bondad que esconde el afán diferenciador. Incluimos en el calendario oficial nuevas fechas festivas como el Día del Niño (al igual que el nuevo Día de la mujer) todas ellas formas que implican discriminación: Son tan distintos y especiales que requieren de un día especial para ser celebrados.
Y si se nos permite expresarnos a un nivel mucho más personal (lleno de prejuicios y opiniones personalísimas) es verdad. Son grupos distintos porque existen tanto la diferencia sexual como la etaria.
Un niño es un ser en formación y pretender de él un desarrollo y conocimientos propios de un adulto, raya en lo absurdo y puede resultar hasta hilarante, y prueba de ello es que buena parte de la comedia (Ej.: Chistes de pepito, Jaimito, etc.), radica en la presentación de figuras infantiles que de alguna manera asumen roles y conductas propias de un adulto plenamente consciente.
En este punto Casas (1998), desde mi particular punto de vista, no logra concluir cual es la diferencia y nos habla de la necesidad de que el niño conozca sus derechos y mi pregunta es: ¿derechos definidos, inculcados, regulados y enjuiciados por quienes? Y volvemos al urobórico cuento del huevo y la gallina.
Punto importante y que merece atención en la lectura de Casas (1998) y con la que abre Ajuriaguerra (1973), es el de la pertenencia del infante. Hace unos meses, montado por enésima vez en un vagón del metro, observaba a una madre adormilada con su niña de aproximadamente año y medio a lo sumo. La aburrida niña estaba parada entre las piernas de su madre distraída y se agachó a recoger un chicle masticado y medio pisado que pendía de la parte inferior del asiento. Cuando se disponía a llevárselo a la boca mi instinto pudo más y a la vez que le decía firmemente un firme "no", le arrancaba el caldo de bacterias de sus dedos. La niña sorprendida y asustada lloró y la madre medio despertó en su sopor y cuando trataba de explicarle lo que había pasado, en vez de agradecerme los millones en clínicas y antibióticos e incluso en urna y funeral que le había ahorrado, me mandó a "ocuparme de mis asuntos". Entonces entendí que en términos de crianza los niños pertenecen, en principio, a sus padres. Incluso estudios científicos de las conductas sociales/paternales de otras especies implican el estudio de la conducta del padre hacia el cachorro y de cómo algunas especies son capaces de adoptar a otros menores. Incluso nos parece asombroso que un tigre pudiese criar cochinos disfrazados de con pieles de rayas (http://www.snopes.com/photos/animals/tigerpig.asp).
Resulta complejo entender el punto en que un infante deja de ser responsabilidad personal para pasar a ser colectivo. Y es que las líneas que definen la infancia pueden ser todas demasiado borrosas. Cuando se deja de ser niño, cuándo se es responsabilidad del colectivo o de los padres, hasta que punto podemos exigir al infante madurez o lo podemos dejar ser niño, cuál es línea que lo define como ser en formación o ser formado, hasta que punto puede y debe ser libre o sujeto oprimido de la adultez, en qué medida la opinión de un niño es válida o no, cómo vamos a formar a los sujetos aptos para un desarrollo futuro social. Son demasiadas preguntas y podría pasar el resto de las páginas por venir sólo planteando dudas acerca de los límites de la infancia, pero entrar en este tipo de discusiones implica caer en aguas infectadas de prejuicios y tradiciones.
Encontramos entonces, un maravilloso y extenso tema de trabajo para los investigadores sociales. Pero es en la experiencia cotidiana donde logro entender de una vez y por todas la esencia de los textos. No es en la fotocopia ni en los libros, es en la parada del autobús rodeado de los muchachos que salen de clase de los liceos y de la madre que con un bebé en brazos intenta bandear el calor, sed, hambre y sueño que indefectiblemente están por conducir al llanto.
El papel de los niños en la sociedad no ha cambiado, quizás sus manifestaciones y los canales para dar vida al concepto sí, pero tras la desesperación de la madre por no incomodar, quizás el cansancio de los mil roles que debe desempeñar, el estrés, hasta el clima inestable, todos llevan a pedir al infante que asuma papeles y conductas que no le son propias. Son del adulto. ¿Dónde está escrito que para ser un buen niño debe soportar silente y estoico las incomodidades del mundo moderno?
Acabo de montar en el autobús y gracias a dios la tecnología me permite plasmar las ideas de inmediato. Comentaba con un amigo el tema de este ensayo y me recordó al cuadro de Velásquez "Las Meninas" donde aquellas infantas vestidas como adultos no lograban trasmitir la esencia de su infancia si no la expectativa de sus padres burgueses y vuelve la cotidianidad a recordarme los puntos comunes. Una madre y su niña de unos ocho o siete años acaban de montarse al autobús y la moderna infanta viste top y minifalda de jean en combinación y si la detallamos hasta brillo labial tiene puesto. Una mini adulta. Una menina contemporánea y a la que su madre exige conducta acorde: "siéntate derecha que andas mostrando todo, cierra las piernas, siéntate como una señorita, etc."


Evolución y darwinismo vs infancia.


El eterno dilema del hombre en su debatir entre ser animal superior o ultrasuperior sigue presente también en este tema. Nunca olvido que ante todo y muchas veces por encima de todo, somos animales descendientes de los primates y que como ellos, conservamos muchas costumbres y usos como el instinto de manada, la preferencia por los machos alfas, y seguro la supervivencia del más apto.
Sigo en el metrobús camino a caracas y una mujer embarazada sube y todos la miran condescendientes y varios ofrecen amablemente su asiento. La preferencia no es por ella, es por el bebé dentro de ella y recuerdo lo vivido en los ultrasonidos hace varios años cuando una de mis hermanas estaba embarazada. El peor temor de una madre es traer al mundo un niño discapacitado. ¿Por qué? Simplemente porque sus oportunidades de sobrevivir y de desarrollarse como ser humano pleno están limitadas. Si bien quizás no muera de inanición o asesinado como en tiempos antiguos sí puede estar condenado a una muerte social y la marginación, porque sólo los más aptos seguimos sobreviviendo. No conseguirá un buen empleo, difícilmente consiga un amor y reproducirse, no logrará la idealizada meta de la independencia adulta. No será un alfa, sino un épsilon de Huxley en un Mundo Feliz.
Concluir algo de un continuum no es posible, no puedo afirmar más que lo que mis prejuicios y mi crianza me han dado. Uno de ellos es que al igual que hemos cambiado paralelamente a las transformaciones en las formas de producción también hemos cambiado la percepción sobre nosotros mismos y por supuesto de los niños; pero sí afirmo, prejuiciado y prepotente, que es verdad, muchacho no es adulto y gracias a dios aun puede ser niño.

Referencias
Casas, F. (1998). Infancia: Perspectivas Psicosociales. Barcelona: Paidós.

Ajuariaguerra, J. (1973). Ciencias del Hombre, Cuaderno Nº1. Cap. I. el niño en la historia. Problemas psicológicos

Disculpen y Perdonen

He estado bastante full en estos días y no he tenido casi tiempo de escribir; de paso la materia que inscribí en la universidad, Psicología Evolutiva, me ha dejado muy poca musa para escribir de otras cosas, dado que exigen la entrega de ensayos sobre diversos temas.
Entonces...
Dadas las circunstacias, pues iré publicando algunas de estas cosas aquí, porque si bien no son de temática gay, son parte de mis reflexiones acerca de mi aquí y ahora y de nuestro momento.
Disculpen lo perdido.
Perdonen el descuido.
En el próximo post les va el primero.

viernes, abril 04, 2008

Húmeda Amargura

Pasé la mañana esperando que la lluvia amainara y lo único que logre fue acumular amargura como mierda acumulan las alcantarillas. Ya dos autobuses, un camión y varios conductores imprudentes o simplemente hijos de puta nos han mojado a la larga fila de usuarios del metrobus presos bajo un microscópico techito que por error del arquitecto, más que cubrir lo que hace es repartir el agua.
He dejado muchas cosas sin hacer por la lluvia. La universidad guinda peligrosamente a la orilla de un amenazante abandono. Y todo porque funciono con batería solar, porque dinero no hay.
Logre montarme y comienza la travesía. Bajar será aguado, llegaré mojado, con las medias enchumbadas, el suéter emparamado y el alma amarga por no decir húmeda.
Las fotos son tomadas con el teléfono y corresponden a mi aqui y mi ahora